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Mientras esto ocurre, los bancos aconsejan prudencia a sus clientes, pues no están convencidos de que la tendencia se mantenga en el corto plazo.
Algunos analistas sí creen que esa tendencia debe mantenerse debido a un menor ingreso de divisas en el país, producto de la baja en las exportaciones, un menor ingreso de capital especulativo y el incremento en las importaciones.
Otros banqueros y analistas creen que el dólar subió más de lo que debía y por debe bajar un poco. Pero hay un grupo para el que la divisa volvería al precio que tenía hasta hace dos semanas, pues lo que ocurrió fue un ataque de pánico.
En resumen, la coyuntura requiere cautela.
El más interesado en llegar al equilibrio es el Banco Central, que el 9 de mayo pasado intervino por primera vez en el mercado mayorista con el fin de estabilizar el precio.
Si el Central logra este objetivo ganaría un voto de confianza para el cuestionado sistema de bandas y le evitaría seguir comprando divisas, situación que le complicó su meta de inflación en los últimos años.
Parece una tarea complicada, pues en un mercado tan pequeño como este el movimiento de un participante de gran tamaño (como el Banco Nacional) arrastra al resto de las entidades como ocurrió el pasado 7 de mayo.
El Nacional confirmó que ya al 9 de mayo pasado sus clientes estaban demandando más divisas en las sucursales.
Los analistas coinciden en que el dólar subió por cambios a lo interno del mercado mayorista Monex (donde transan las entidades financieras y el Central) y no por un cambio en los fundamentales de la economía.
Sobrerreacción
El precio del dólar en Monex había venido dando brincos y despegándose del piso de la banda (precio de compra) desde hace semanas.
La mayoría de los bancos comenzó a subir sus precios al público. El Nacional se había quedado atrás: al 29 de abril el dólar en Monex era de ¢498 mientras que el Nacional vendía la divisa en ventanilla a ¢495.
Eso provocó que algunos bancos aprovecharan los bajos precios para comprar dólares baratos y luego venderlos más caros para obtener una renta.
Los bancos están obligados a vender dólares en el Monex a los mismos precios de ventanilla (para el público) y además deben ofrecer un 0,5% de volumen transado la semana anterior. Si ese monto baja deben reponerlo cada 15 minutos en la sesión.
Según Luis Carlos Mora, director financiero de la entidad, algunos bancos aprovecharon la situación para “vaciar” al Nacional de dólares y eso lo obligó a subir sus precios de golpe.
Este elemento puntual se une a otro: el Banco Central mandó en consulta el 2 de mayo una modificación para subir el volumen de venta de divisas del 0,5% al 1% y bajar el tiempo de reposición de 15 a cinco minutos. Mora dijo que esto hubiera complicado aún más la situación del Nacional.
Entre el 7 y el 9 de mayo los bancos ajustaron sus precios y terminaron en ¢15 más altos.
Aunque esos elementos particulares provocaron ese “trepón”, algunos analistas creen que el ajuste era de esperarse ya que el tipo de cambio había empezado a fluctuar semanas atrás.
Hace poco se cuestionó que esos saltos eran ocasionados por el mismo Banco Central, el cual supuestamente salió a comprar divisas a nombre de Recope a precios más altos.
Esta versión es defendida por el diputado libertario, Mario Quirós (quien calificó de “fracaso” al sistema), pero es rechazada por el Central.
Varios economistas aseguran que lo ocurrido con el dólar más bien es un ejemplo claro de una tendencia que se preveía desde enero y que se va a mantener.
Rodrigo Bolaños, José Luis Arce, Carlos Fernández, Alberto Trejos y Eric Vargas creen que los fundamentales económicos (menores exportaciones, menor inversión extranjera, menor capital especulativo y más importaciones) señalan esa vía.
Cautela ante todo
Otros prefieren la prudencia. “No hay cambios en los fundamentales para justificar el incremento. Solo hubo cambios en la organización del mercado”, dijo Isaac Castro, jefe de la unidad de análisis económico de Interbolsa.
Mora, del Nacional, insistió que hasta marzo no había indicio de que el dólar iba a escasear.
“Tenemos una clara tendencia de que el mercado es superavitario. No teníamos ninguna indicación de que tuviera que subir el tipo de cambio”, comentó.
Incluso, la jornada del 9 de mayo demostró que hay divisas en el país. Ese día se negociaron $71 millones, la cifra más alta desde que arrancaron las bandas. Además, el Central tiene casi $5.000 millones en reservas.
El economista Juan Muñoz calificó lo ocurrido la semana anterior como una “sobrerreacción a la defensiva” de los bancos que buscaron protegerse contra el aumento en el precio del dólar.
Recordó que si el dólar sube impactará la inflación. También podría generar una dolarización de activos y repercutiría en un alza en los intereses.
Por eso, banqueros como Mario Rivera, gerente interino del Banco de Costa Rica, y Gerardo Corrales, del BAC San José, llaman a la cautela.
“Esperaríamos (que se logre la) estabilidad”, dijo Mora.
Fuente: Diario elfinancierocr.com
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