Cierto. El discurso de la palabra excesiva no solo se comete para ocultar verdades sino que, empapado de insultos, también sirve para sembrar polémicas que no llegan a sitio alguno. Y esta semana pasada, para no variar, el debate político también se inició con una exageración.
Todo esto comenzó, en efecto, con un discurso presidencial, excesivo de palabra como es usual, para denunciar, con solo sospechas y ninguna prueba en mano, un "plan separatista, con origen en el Zulia. Y que se aplicaría más tarde en las gobernaciones que gane la oposición en las elecciones próximas".
Ruidosa la denuncia, desde luego. Pero increíble también, porque ya esta demostrado que la división criminal que sufre este país y su gente no es obra de un plan "separatista" sino de un discurso político oficial animado por el odio, el sectarismo y la intolerancia.
Esta vez no fue diferente. Después de tomar nota de la derrota del cocalero Evo Morales, en Bolivia, y la victoria en referendo de una propuesta de autonomía para las provincias en ese país, el orador presidencial creyó ver en el episodio boliviano un mal ejemplo o una amenaza para su revolución. Dijo entonces y más o menos: "Detrás de la derrota del compañero Evo, se ha puesto en marcha un plan de la oligarquía, de Bush y de la CIA para dividir en una "Media Luna" a éste país nuestro".
La denuncia, repito, estuvo motivada por temores y se elaboró con solo sospechas y nada de pruebas. Pero tuvo que suscitar lo mismo dudas e interpretaciones variadas.
No se comparten, desde luego, todas las interpretaciones. Pero si se advierte bastante atendible una observación común que no tiene desperdicio: "Esa denuncia revela que el denunciante sabe perdidas las gobernaciones más relevantes en las elecciones próximas y cree ver que, "asustando" a los electores con la denuncia de un separatismo inventado, es posible evitar esos resultados que le son adversos".
Sin embargo, se admite que ese discurso de la palabra excesiva es astuto y debió causar algo de preocupación. Pero también las encuestas oportunas pudieron comprobar que la gente casi toda (un 89 %) no digirió ese cuento del separatismo.
Las interpretaciones
Tampoco el diputado Ismael García, líder de Podemos y alejado del proyecto nacional-socialista del presidente Chávez, aceptó el cuento del separatismo y, en una primera reacción, compartió con el hombre de la calle la misma sospecha. Y dijo: "Con esa denuncia de separatismo inexistente, el gobierno pretende sembrar una polémica para ocultar su ineptitud comprobada y tapar los tantos problemas que sufre el país".
Por su parte y todavía más incisivo, el gobernador del Zulia, Manuel Rosales, calificó de "arrebato lunático" y de "pote de humo para ocultar abusos e incompetencia del gobierno", la denuncia del separatismo inventado. Y, en consecuencia, propuso luego "separar constitucionalmente del cargo al Presidente".
Más explícito aún, Manuel Rosales agregó las razones de su propuesta. Dijo: "El separatismo solo esta en la mente del Presidente que se cree dueño del petróleo y despilfarra el dinero de los venezolanos financiando a gobiernos extranjeros. Así que no hay secesionismo en el reclamo del Zulia y de toda la provincia para que el gobierno respete el estado federal consagrado en la Constitución y el derecho de las regiones a recibir los recursos que les corresponden del ingreso nacional".
De acuerdo también con lo que sospecha el hombre de la calle y verifican todas las encuestas, Rosales dijo ver que "la denuncia del separatismo inventado descubre la preocupación de Chávez por la victoria segura que espera a la oposición en las elecciones próximas de gobernadores y alcaldes y la derrota siguiente del gobierno en las elecciones parlamentarias del 2010".
De insurrección
Una ultima interpretación del cuento del separatismo, y aprovechable también como tema de crónica, se le atribuye al ex-general Raúl Baduel. Digo aprovechable la interpretación, porque el personaje exponente compartió por largo tiempo la aventura del proyecto "chavecista" y actuó como Ministro de Defensa. Para terminar arrepentido.
Dijo Baduel para que le escuchara todo el mundo: "El Presidente esta creando un clima insurreccional para demorar las elecciones que sabe perdidas en noviembre e intentar la recuperación de la popularidad extraviada para quedarse eternamente en el poder y completar la destrucción del país".
Esa declaración, se admite, parece una exageración. Pero también es inquietante, porque su autor, Baduel, le puso luz a la oscuridad de las señales que ha estado enviando ese plan insurreccional que denuncia.
Iluminó Baduel, en efecto, las señales del "contrabando de leyes y decretos para imponer un anacrónico y fracasado socialismo que el pueblo rechazó con el NO del referendo pasado. La anulación de la descentralización para asfixiar a las provincias. La imposición de una nueva geometría del poder. La creación de brigadas armadas. La imposición de un currículo de pensamiento único en educación. Y la provocación a la FAN con un discurso fuera de ley y contrario a la institucionalidad".
Después de leer esa declaración., al día siguiente el Presidente aludido ilustró su respuesta y repitió el discurso que se reserva nada más para "dialogar" con la oposición y "los golpistas y conspiradores" que no la piensan como él. Dijo: "Haremos la guerra, sin hay secesionismo en el Zulia. Y si algún militar retirado quiere dar un golpe, pues que lo de y le derrotaremos".
No faltará quien piense que esa promesa de guerra y la presunción de un "deseo de golpe" solo expresan una exageración. Pero también debe admitirse que el orador presidencial debió juzgar y pronosticar según las enseñanzas de su experiencia personal.
Este cronista, por su parte, sigue juzgando indigesto la decadencia del discurso político y también juzga increíbles ese cuento del "separatismo" inventado y la suposición de un "golpe deseado". Pienso, ciertamente, que es un ejercicio de "blablablá" que fastidia, aunque parezca una diversión.
Repito que tampoco comparto enteramente las interpretaciones que sugirió el cuento del separatismo. Pero si debo confesar que, después de leer la respuesta del orador de los discursos kilométricos, sigo creyendo en que la palabra excesiva no siempre dice verdades y solo produce calambres en el estómago.
"Le Monde" en crisis
La exagerado se contagia y, bajo estos tiempos de "proceso, revolución y denuncias de separatismo", hay venezolanos que, sin convertirse "en balseros del mar de la felicidad", eligen lo mismo viajar al exterior a cada rato o mudarse a lugares foráneos que suponen más tranquilos. Y los hay por montones, no lugares para el refugio sino venezolanos viajeros o alejados.
Personalmente, tengo amigos que viajan con frecuencia o que se mudaron a otros países, pero que no dejan de comunicarse para contar sus experiencias y nostalgias. Las suyas son narraciones que agradan unas y preocupan otras. Y esta semana pasada, un amigo recién llegado de Paris se trajo la historia de una situación que ahora divide a la opinión pública francesa.
Me dijo: "Ahora en Paris la gente solo habla de la crisis por la que esta atravesando "Le Monde", el legendario vocero del partido socialista, después de la huelga acordada por sus periodistas".
El evento, ciertamente, es curioso, porque "Le Monde" jamás había conocido una huelga de sus trabajadores. Pero lo que más inquieta de este hecho y divide a la opinión pública francesa es otra y enorme cosa: que la crisis de "Le Monde" tiene que ver con el derrumbe ideológico y la pérdida de seguidores que castiga al Partido Socialista, después de su pasada derrota electoral y la victoria del actual Presidente, el conservador Sarkozy.
Se concede entonces: la gente admite que la crisis existe. Pero no hay acuerdo sobre sus causas y nuestro amigo el viajero recién llegado observa: "Unos opinan que todo es un complot urdido por la derecha y su oligarquía. Otros, los más exactos, juzgan que el socialismo ya es una oferta política de antiguedad y sin respuestas para los problemas del presente. Y, en su lugar, se propone el discurso reformista".
Ese argumento se comparte: el socialismo tenia sentido en el siglo pasado. Parecía una esperanza. Pero, en este siglo 21 y después de comprobarse su ruinoso fracaso, el socialismo es una solución política, económica y social vencida, sin actualidad: un trasto de mandar a recoger.
De acuerdo. Pero también debe aceptarse que, por estos lados nuestros, todavía hay gente con información demorada y cree ver en el viejo socialismo una creación de siglo 21. La falta de información es lastimosa, pero la decepción no se demora.
.OIDO EN PRIVADO:
+++ Me dice el colega y amigo entrañable Nelson Boccaranda que "esta siendo espiado e intimidado por la manga de forajidos que han convertido a PDVSA en la fuente más brutal de la corrupción chavecista". Y las amenazas se explican: Boccaranda difunde información exacta sobre el ruidoso caso "del gordo Antonini y su maletín lleno de dólares pedevesianos". Pero Nelson no calla y desde aquí le enviamos toda nuestra solidaridad.
+++ Se advierte que, salvo en algunas regiones, aun no hay cordialidad completa en la oposición para la elaboración de ofertas electorales unitarias. Pesan las ambiciones personales. Pero se pronostica que el público pasará factura por las incomprensiones que dividen.
+++ Tampoco hay "mucha cordialidad" en el PUS, después de la designación "a dedo" de los directivos de ese partido en las regiones. En efecto, no todos los designados "a dedo" cayeron bien en el gusto de la base militante. Y tampoco celebran que, después de una consulta electoral interna, los dirigentes más votados o quedaron como guayabera por fuera o fueron echados del partido.
+++ La inflación en el renglón de alimentos (precios altos) acumula un alza de 29,3% entre abril de 2007 y abril de 2008. Es decir, un aumento de 10 puntos, comparada con la inflación del 19,4% entre abril de 2007 y abril de 2006. Y de 19 puntos, comparada con la inflación de1,4% entre abril de 2006 y abril de 2005.
+++ En lenguaje popular: la comida se puso más cara y el sueldo de un mes ya no alcanza para estar diez minutos en un mercado. Pero un tal ministro Trudi, que muy pocos saben de donde salió, dice burlón que "con el salario mínimo se puede alimentar a cinco personas y todavía sobra dinero para ahorrar en un banco". Este cronista no dice que el tal Trudi es un cínico, salvo que lo parece.
mjconde@cantv.net
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